Corporación Kaspar Hauser

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La Corporación Kaspar Hauser, es una entidad sin fines de lucro, que se formó como órgano de  apoyo a la actividad antroposófica que el Sr. Claudio Rauch, pionero de la actividad antroposófica en Chile, venía realizando ya desde el año 1966, y principalmente a su actividad terapéutica iniciada en el año 1996.

En el  año 1999 un grupo de personas, amigas de la antroposofía, principalmente médicos, se unen para dar respaldo legal a los nuevos impulsos antroposóficos que estaban surgiendo y que buscan hasta hoy reunir la terapia, la agricultura biológico-dinámica y la pedagogía Waldorf, como una respuesta a las necesidades anímicas, sociales y educativas de muchos jóvenes y adolescentes de nuestra época.

En los estatutos de la Corporación Kaspar Hauser se establece como su objeto social: “el promover el desarrollo del ser humano y la renovación de la sociedad, desde una concepción antroposófica del hombre y del mundo, apoyando e impulsando actividades culturales que aporten al sano y equilibrado desarrollo humano, a la creación de conciencia sobre el problema de la educación y de la terapia, y a la rehabilitación integral de personas que sufren problemas mentales, de adicciones y de adaptación social”.

La Corporación está reconocida por el Ministerio de Justicia con el Decreto Nº312 del 27 de marzo de 2000. A esta entidad gubernamental se le entregan reportes y balances anuales.

Directorio

La Corporación Kaspar Hauser es dirigida por un directorio de cinco miembros no remunerados, quienes son los responsables de la conducción de la institución y está integrado por:

Cecilia Donoso Fernandez (Presidente)
Guillermo Escalante Hermosilla
Cecilia Sanuheza Kegan
Rodrigo Cavieres Cancino
Dr. Alfredo Molina Acosta

¿Quién fue Kaspar Hauser?

El 26 de mayo de 1828 apareció en la ciudad de Nüremberg (en Baviera, Alemania) un niño extraño de unos 16 años y de aspecto descuidado. Este joven, que será conocido como "el hijo de Europa", casi no puede andar, pues sus captores lo habían mantenido encerrado, sentado y a oscuras desde los tres años, y solo le dieron de comer pan y agua. Le habían enseñado unas 40 palabras y solo sabía escribir su nombre: Kaspar Hauser.

El 27 de noviembre de 1833, cuando ya despuntaban en él los recuerdos de su infancia y su convicción para el futuro, es apuñalado y muere el 17 de diciembre, habiendo tenido otro intento de asesinato anteriormente. Al final de larga agonía y con la nobleza que caracterizó toda su corta vida, solo dice "nunca nadie me ha hecho daño".

Un gran número de personas han escrito sobre él, profesores y amigos, como Daumer, criminalistas como Fewerbach, escritores como Wassermann, Herman Pies, Karl Heyer le incluye en su estudio sobre la historia moderna.